México. Enero/23/2026.
La Comisión Nacional del Agua (Conagua) informó que México comienza 2026 bajo un serio escenario de estrés hídrico, con 40 de las 210 principales presas del país operando por debajo del 50 % de su capacidad, producto del déficit de lluvias persistente y condiciones de sequía en varias regiones.
Regiones más afectadas y niveles de agua
Según el reporte quincenal de Conagua presentado el 6 de enero, el centro, norte y noroeste del país concentran la mayoría de los embalses con niveles bajos de almacenamiento, lo que podría afectar el suministro tanto urbano como agrícola en los próximos meses.
Entre las presas en riesgo se encuentran La Amistad en Coahuila y Falcón en Tamaulipas, consideradas estratégicas para el abastecimiento regional, así como varias pequeñas unidades en estados del norte.
Datos adicionales muestran que el déficit promedio en el sistema nacional de presas es de alrededor del 14 %, lo que refleja el impacto acumulado de la falta de precipitaciones hacia finales de 2025.
Causas y tendencias climáticas
Conagua y meteorólogos han señalado que factores como la persistencia de fenómenos como La Niña están influyendo en la reducción de lluvias, lo que intensifica el estrés hídrico en el país. En diciembre de 2025, se reportó que alrededor del 10 % del territorio mexicano ya enfrentaba sequía activa, con varias presas en niveles críticos.

(Gary Coronado / Los Angeles Times)
Además, estados como Baja California, ya identificados en años recientes como zonas duramente golpeadas por la sequía, continúan experimentando bajos niveles en acuíferos y reservorios, lo que obliga a implementar medidas de restricción y ahorro de agua.
Impacto y acciones recomendadas
Las autoridades han enfatizado que el agua es un recurso esencial para el consumo humano, la producción agrícola y la industria, por lo que se mantiene un monitoreo permanente de las presas y cuencas para ajustar estrategias de gestión y permitir una distribución más eficiente.
Advertencias internacionales
La situación nacional se da en un contexto global de estrés hídrico creciente: un informe reciente de la ONU y la Universidad de las Naciones Unidas advierte que cerca del 70 % de los principales acuíferos del mundo está en declive, y que regiones como México enfrentan condiciones que complican aún más el acceso sostenible al agua.
