En las escuelas suelen surgir inconformidades por horarios, trámites o calificaciones. Lo que pocas veces ocurre es que los estudiantes se organicen para pedir el regreso de un profesor. Eso fue lo que sucedió en abril de este año en el Instituto Tecnológico de Chihuahua II, donde alumnos de Arquitectura realizaron manifestaciones pacíficas y sostuvieron reuniones con directivos para expresar su respaldo al arquitecto Abelardo Licón.
La historia llama la atención porque Licón no era un docente recién incorporado. Egresado del propio Tec II, llegó a las aulas en 2018 para impartir materias relacionadas con bioclimática e investigación. Antes había cursado estudios de maestría y doctorado en Colima, en la Universidad de Colima y el Centro de Investigación en Materiales Avanzados (CIMAV), pero asegura que nada le generó más nervios que aquella primera clase frente a un grupo. Con el paso de los años vio graduarse a generaciones completas de estudiantes, algunos de ellos hoy encaminados a proyectos académicos dentro y fuera del país.
Su salida del plantel tomó por sorpresa tanto al profesor como a parte de la comunidad estudiantil. Mientras la dirección sostiene que concluyó un interinato, el arquitecto inició un proceso legal para defender su permanencia, la cual asegura haber obtenido debidamente mediante un concurso nacional. Sin embargo, más allá de la disputa administrativa, fueron los propios alumnos quienes colocaron el tema en el centro de la conversación. Mensajes de apoyo, reuniones con autoridades y expresiones como «siempre nos ayudaba mucho» comenzaron a multiplicarse entre quienes compartieron salón con él.

A la espera de una resolución, el Arq. Licón asegura que lo que más le ha marcado de todo este proceso no son los documentos o los tribunales, sino el respaldo de sus estudiantes. Porque, al final, más allá de títulos, nombramientos o cargos, hay algo que difícilmente se puede medir en una trayectoria docente: el impacto que un maestro deja en sus alumnos. Y, en este caso, fueron ellos mismos quienes decidieron hacerlo visible.
En entrevista para este medio, el académico compartió un mensaje dirigido a los estudiantes que han expresado públicamente su apoyo:
«A mis alumnos que me han apoyado: gracias de corazón. Ver cómo se organizaron, de forma pacífica y con tanta madurez, me dejó claro que lo que aprendimos en el salón valió la pena. En las clases no solo hablábamos de diseño o de investigación; también aprendimos a tener criterio propio y a defender lo que es justo.
Su apoyo es el mayor premio de mi carrera como docente. Aunque ahorita tengamos que estar separados por este problema legal, les pido que no aflojen el paso y sigan exigiendo la educación de calidad que se merecen. Esté o no al frente del salón, mi mayor orgullo siempre va a ser verlos triunfar, y ya saben que siempre voy a estar aquí para apoyarlos».
