Como parte de la humanización de nuestro medio digital he indagado acerca de personalidades chihuahuenses que van dejando huella en la sociedad, en esta ocasión presentamos a alguien que cuenta con más de 25 años de trayectoria en el Colegio de Bachilleres, el M.E.C. Luis López Ceniceros, maestro en Educación Científica, ha dedicado buena parte de su vida a formar generaciones de estudiantes convencido de que la enseñanza va mucho más allá de un libro o un laboratorio. Para él, educar significa acompañar, escuchar y ayudar a que cada joven descubra el potencial que muchas veces ni siquiera sabe que posee.
Egresado de la Secundaria Federal No. 15 y del CBTis 122, recuerda que de joven imaginó distintos caminos profesionales. Primero soñó con estudiar biología marina, después intentó abrirse paso en la Ingeniería Electrónica, hasta que una investigación sobre el búho imperial en San Juanito cambió por completo su panorama. Fue ahí donde nació su interés por la ciencia, motivado también por uno de los profesores que marcaron su vida: el Dr. en Recursos Naturales Ricardo Soto, quien despertó en él la curiosidad por la química y sembró la inquietud de algún día inspirar a otros de la misma manera.

Antes de llegar a las aulas trabajó en el área ambiental de la industria, donde impartía cursos a trabajadores que buscaban concluir la preparatoria. Aquella experiencia le permitió descubrir una vocación que no esperaba. Poco después ingresó al Colegio de Bachilleres con apenas dos grupos y algunas horas de laboratorio. Con el paso de los años encontró en el turno vespertino una enseñanza distinta: detrás de cada alumno existía una historia que muchas veces pasaba desapercibida para quienes únicamente observaban un examen o una calificación.
Esa filosofía quedó marcada por un episodio que aún recuerda con claridad. En 2011, una alumna reaccionó de forma agresiva durante una clase. En lugar de expulsarla, decidió acercarse para preguntarle qué ocurría. Al día siguiente descubrió que la joven había sido picada por una araña mientras dormía a la intemperie. A partir de ese momento la relación entre ambos cambió por completo. Ella terminó el bachillerato y años más tarde ingresó a la UNAM para estudiar Paleontología. Para López Ceniceros, esa experiencia confirmó que un maestro puede cambiar una vida cuando primero aprende a mirar a la persona antes que al estudiante.
Durante la entrevista también compartió su visión sobre los desafíos actuales en la educación. Consideró que la inteligencia artificial representa una herramienta valiosa que puede fortalecer el aprendizaje siempre que se utilice con criterio, mientras que temas como el consumo de vapeadores deben atenderse desde un trabajo conjunto entre las familias y las escuelas. Además, recordó que el deporte también fue parte importante de su formación y considera que sigue siendo un aliado para construir disciplina, valores y hábitos saludables en los jóvenes.

Al concluir la conversación, Luis López Ceniceros resumió la filosofía que ha guiado más de dos décadas frente al pizarrón:
«Con el paso de los años entendí que mi misión nunca fue únicamente transmitir conocimientos o enseñar química. Mi verdadera vocación ha sido descubrir el potencial que cada alumno lleva dentro, creer en él incluso cuando él mismo todavía no puede verlo, y ayudarle a convertirse en una mejor persona. Porque las materias se olvidan con el tiempo, pero la confianza, la inspiración y el ejemplo de un maestro pueden acompañar a alguien durante toda la vida».
