En Durango, un hombre llegó a las oficinas de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) con su licuadora bajo el brazo. Su objetivo era claro: licuar la salsa para sus taquitos, porque, según contó, lleva tres semanas sin luz en su casa.
La escena, entre el humor y la desesperación, resume un reclamo muy real. El hombre asegura que ya presentó su queja y que ya mostró su recibo pagado, pero hasta ahora no le han restablecido el servicio.
Lo que dijo el hombre
- Tiempo sin luz: tres semanas, según su relato.
- Lo que ya hizo: presentó su reclamo y enseñó su recibo pagado.
- La respuesta: hasta ahora, no le han puesto la luz.
- Su frase más sonada: “Son buenos pa’ cortar la luz, pero pa’ ponerla…”.
- Su advertencia: si mañana sigue sin luz, traerá su lavadora.
“Dos cosas nomás que no tengo”
Con un tono entre bromista y resignado, el hombre dijo que no quería molestar a nadie. Explicó que solo le faltan dos cosas: la luz y la vergüenza.
“No quiero molestar a nadie, simplemente dos cosas nomás que no tengo, oiga. No tengo vergüenza y no tengo luz.”
Un reclamo con humor, pero con necesidad real
Detrás de la risa hay un problema que muchas familias conocen: pagar el recibo y aun así quedarse sin servicio. Tres semanas sin electricidad significan comida echada a perder, aparatos que no funcionan y la vida cotidiana en pausa.
El caso se volvió simpático por la licuadora, pero lo que pide es sencillo: que le pongan la luz. Si llega con la lavadora mañana, ya sabremos que el reclamo siguió sin respuesta. Sigue la información en nuestras redes sociales.
