15 de marzo de 2026.
La película K-Pop Demon Hunters sorprendió en la 98ª edición de los Premios Oscar al llevarse la estatuilla a Mejor Película Animada, consolidándose como uno de los fenómenos culturales más importantes de la temporada cinematográfica.
La cinta, dirigida por Maggie Kang y Chris Appelhans y producida por Sony Pictures Animation en colaboración con Netflix, logró imponerse a otras producciones fuertes del año en la ceremonia celebrada en el Dolby Theatre de Hollywood.
La historia sigue a Rumi, Mira y Zoey, integrantes de un grupo de K-pop que llevan una doble vida como cazadoras de demonios mientras mantienen su carrera como superestrellas musicales. Su combinación de acción, música y animación estilizada logró conectar con audiencias de todo el mundo desde su estreno en 2025.
El triunfo también confirma el impacto global del K-pop y de las producciones impulsadas por plataformas de streaming, ya que la película se convirtió en uno de los títulos más vistos de Netflix y acumuló numerosos premios durante la temporada, incluidos galardones en los Critics Choice Awards y los Annie Awards.

Además, la victoria marca un dato llamativo en la industria: Disney y Pixar suman cuatro años consecutivos sin ganar el Oscar a Mejor Película Animada, algo poco común para el estudio que históricamente dominó esta categoría con múltiples premios.
Analistas consideran que este cambio refleja una mayor diversidad en la animación mundial y el creciente protagonismo de estudios independientes y plataformas digitales en los premios más importantes del cine.
