MÉXICO, 15 DE JUNIO DEL 2026
La polémica se instala en el Mundial 2026 luego de que el gobierno de Canadá negara el acceso al futbolista Thomas Partey, mediocampista de la Selección de Ghana, impidiéndole disputar el partido inaugural ante Panamá en Toronto. La decisión, confirmada por la FIFA, responde a las acusaciones de delitos sexuales que enfrenta el jugador en Reino Unido.

El caso ha generado un fuerte impacto en el entorno deportivo internacional, ya que Partey es considerado una pieza clave dentro del esquema del conjunto africano. Su ausencia obligará al cuerpo técnico a replantear la estrategia de cara a un debut crucial en la justa mundialista.
Las autoridades migratorias canadienses tomaron la determinación basándose en los antecedentes judiciales del futbolista, quien enfrenta múltiples cargos, incluidos cinco por violación y uno por agresión sexual, además de otras imputaciones recientes.
Desde la FIFA se aclaró que el organismo no interviene en decisiones migratorias de los países anfitriones, subrayando que cada nación tiene autonomía para determinar quién puede ingresar a su territorio, incluso durante competencias internacionales.
El proceso legal contra Partey continúa en Londres bajo supervisión judicial, con un juicio que podría extenderse hasta 2027. A pesar de la gravedad de las acusaciones, el jugador ha reiterado su inocencia en cada comparecencia.
En el plano deportivo, la baja representa un golpe significativo para Ghana, que pierde a uno de sus líderes en el mediocampo. La incertidumbre ahora rodea el futuro del equipo en el torneo y la capacidad de adaptación ante esta inesperada situación.
Este caso también abre el debate sobre la relación entre justicia, deporte y regulaciones migratorias, especialmente en eventos globales donde la participación de atletas puede verse condicionada por factores externos.
