MÉXICO, 15 DE JULIO DEL 2026
El regreso de Conor McGregor a la UFC terminó de manera abrupta y sorpresiva. El peleador irlandés volvió al octágono tras cinco años de ausencia en el evento UFC 329 en Las Vegas, pero su combate ante Max Holloway concluyó en apenas 69 segundos debido a una lesión en la rodilla derecha.

La expectativa era alta entre los aficionados, quienes esperaban ver una pelea intensa entre dos de los nombres más importantes de las artes marciales mixtas. Sin embargo, el combate tomó un giro inesperado desde el primer intercambio, cuando McGregor lanzó una patada alta y, al aterrizar, su rodilla cedió.
El incidente dejó al irlandés en el suelo, sin posibilidad de continuar. El árbitro intervino de inmediato al notar la gravedad de la situación, otorgando la victoria a Holloway. La escena generó sorpresa en el T-Mobile Arena, donde el público no esperaba un desenlace tan rápido.
Tras la pelea, McGregor utilizó sus redes sociales para expresar su estado emocional. El luchador se declaró “destruido” y “en shock”, asegurando que no presentaba ninguna lesión previa durante su preparación. Sus palabras dejaron ver la frustración por un regreso que no salió como esperaba.
El irlandés también desmintió rumores sobre una posible falta de preparación o desconcentración. Afirmó que se encontraba listo física y mentalmente para el combate, lo que hace aún más impactante el resultado de la pelea.
Por su parte, Max Holloway explicó que notó el cambio en el lenguaje corporal de su rival durante el combate y pidió al árbitro detener la pelea para evitar un daño mayor. Su reacción fue destacada como un gesto de respeto dentro del octágono.
Dana White, presidente de la UFC, adelantó que la lesión podría tratarse de una rotura del ligamento cruzado anterior, aunque se espera un diagnóstico oficial tras los estudios médicos correspondientes. Este escenario deja en duda el futuro inmediato de McGregor en el deporte.
