Un pequeño felino de manchas, hallado hace una década en un santuario de Bolivia, resultó ser una especie completamente nueva para la ciencia: Leopardus tilcayo. Los científicos lo describieron formalmente esta semana. Se trata de la primera especie de gato silvestre descrita en más de un siglo.
Cómo lo descubrieron
Una familia rural cuidó al felino durante más de un año. Creían que era un gato doméstico. El animal comía huevos y pastas, pero también acechaba gallinas y maullaba distinto a un gato común. Esas conductas llamaron la atención de la bióloga boliviana Paola Nogales-Ascarrunz, exploradora de National Geographic.
Nogales-Ascarrunz notó que el felino no coincidía con ninguna especie conocida. Inició entonces una serie de pruebas de ADN que tomaron una década en confirmarse. El animal llegó en 2016 al santuario de vida silvestre Senda Verde, en los Yungas bolivianos, donde permanece bajo cuidado.
Lo que revela la genética
Un equipo internacional de investigadores analizó el genoma completo de 38 felinos del género Leopardus. Los resultados mostraron que el llamado «complejo de gatos tigre» en realidad agrupa a cinco especies distintas, no una sola como se pensaba hasta ahora.
- Separación genética: Leopardus tilcayo se separó del resto de los gatos tigre hace unos 1.4 millones de años, durante el Pleistoceno temprano.
- Su hábitat: vive en los bosques nublados de los Yungas, en la vertiente oriental de los Andes, entre la cordillera y la cuenca amazónica.
- Su tamaño: mide unos 46 centímetros de la cabeza al cuerpo y pesa entre 1.3 y 2 kilogramos, menos que un gato doméstico promedio.
- Su nombre: los investigadores conservaron «tilcayo», el nombre que las comunidades locales usan desde hace generaciones para llamarlo.
- Lo que aún se ignora: los científicos todavía no saben cuántos ejemplares existen en estado silvestre ni cómo se distribuyen en la región.
Un hallazgo que abre nuevas puertas
El estudio también identificó una nueva subespecie de gato tigre en los Yungas peruanos, llamada Leopardus tigrinus antisuyo. Los investigadores ya instalan cámaras trampa adicionales en Bolivia para reunir más evidencia sobre la población y el comportamiento del tilcayo.
Este hallazgo podría abrir la puerta al descubrimiento de otras especies de pequeños gatos aún sin clasificar en Sudamérica.
