La movilidad eléctrica ya no es cosa del futuro, es una realidad que avanza a gran velocidad… pero en Chihuahua todavía se siente lejana. Mientras en otras partes del mundo los autos eléctricos ganan terreno, aquí la conversación apenas comienza y deja más dudas que certezas.
Marcas como Tesla y Nissan han impulsado esta tendencia a nivel global, pero llevar ese modelo a la capital del estado no es tan sencillo. La principal traba sigue siendo la infraestructura: pocos puntos de carga, mal distribuidos y lejos del alcance de gran parte de la ciudad.
A esto se suma algo igual de importante: la falta de información. Para muchos, tener un auto eléctrico suena bien… hasta que surge la pregunta clave: ¿dónde lo cargo? La incertidumbre sigue pesando más que la innovación, especialmente entre jóvenes y trabajadores que ven esta opción todavía fuera de su realidad.
El tema económico tampoco ayuda. Aunque a largo plazo representan un ahorro en gasolina y mantenimiento, el costo inicial de estos vehículos sigue siendo alto. En una ciudad donde el gasto diario ya es un reto, pensar en un auto eléctrico se convierte más en aspiración que en posibilidad.
Chihuahua voltea a ver el futuro eléctrico, pero todavía pisa el acelerador en una realidad distinta. La tecnología está lista, el interés también… lo que falta es que la ciudad esté a la altura del cambio.
